martes, 5 de septiembre de 2017

Vuelta al cole: trucos para empezar con buen pie



Los primeros días de colegio, guardería o de escuela infantil pueden resultar un poco caóticos: al empezar el coletoda la familia tiene que cambiar de horarios y pasar el periodo de adaptación. Y además, los necesitan acostumbrarse al cambio de rutina, a sus compañeros, a su profe, al aula nueva...

Las primeras semanas es importante contar con más tiempo del necesario para levantarse, asearse, vestirse, desayunar, llegar al colegio o a la escuela infantil… Las prisas hacen que nos estresemos… ¡Y unos padres estresados no ayudan nada a los peques para empezar el curso con buen pie!
Por eso, una buena idea es que papá y mamá adapten su horario al ritmo escolar. De lo contrario, acabarán por agotarse y será inevitable que se enfrenten al día con poca paciencia y mal humor. Y eso, al final, repercute en los niños.
Estos trucos os ayudarán a un aterrizaje mucho más suave.
Sugerencias para una vuelta al cole feliz

  • Déjalo todo el listo por la noche. Prepara todo lo imprescindible la noche anterior: el uniforme o la ropita que el peque se va a poner y/o a llevar al cole, la mochilas, la botellita de agua, el almuerzo de media mañana… Así se evitan prisas innecesarias nada más levantarse y es más fácil salir a la hora prevista.
  • Pon el despertador media hora antes. Hasta que nos acostumbremos a las nuevas rutinas y al ritmo escolar, si contamos con un tiempo de margen, la vuelta a a la rutina será mucho más relajada.
  • Visitar antes el cole. Lo ideal sería poder conocer su clase, e incluso a su profesor y a algunos de sus compañeros, antes de empezar. Si no, un paseo por los alrededores del colegio ayudará al niño a verlo como un sitio familiar.
  • No llegar tarde el primer día. Es preferible salir un poco antes de casa para hacer el trayecto sin prisas, poder aparcar si se va en coche, tener el tiempo suficiente para una despedida adecuada de nuestro peque y que éste pueda entrar a clase con el resto de los compañeros para hacerle más agradable el momento.
  • Haced el periodo de adaptación. Aunque sea un esfuerzo para los padres, al niño le ayudará a llevarlo mejor, sobre todo si está empezando en la escuela infantil o va al cole sin pasar por la guardería. Siempre que se pueda compatibilizar con las obligaciones laborales de los padres, es preferible que la incorporación sea progresiva. Así el choque no es tan brusco y asimilan mejor la nueva situación. En el caso de los más pequeños conviene que, durante los primeros días, los padres les acompañen en el aula un ratito.  Las aulas están preparadas para hacer este período más fácil a los niños. El ambiente de la clase es acogedor y se programan actividades en las que se cuida el aspecto afectivo.
  • Llevar su objeto de consuelo. El peque se sentirá más tranquilo si va acompañado a clase de su muñeco o juguete favorito (eso sí, hay que preguntar antes en la escuela o en el colegio, porque en algunos no les dejan llevar juguetes de casa).
  • Transmite seguridad. Explicarle lo importante que es hacerse mayor y lo bien que lo está haciendo. Algunos padres no llevan bien los primeros días de cole, pero es importante no contagiarle nuestros miedos.
  • Recoger al niño con una sonrisa. Aunque papá y mamá hayan tenido un día duro de trabajo, el peque lleva esperando muchas horas el momento del reencuentro.
  • Pregúntale qué tal le ha ido. Hay que saber cómo le ha ido el día, pero sin agobiarles con infinidad de preguntas. Además de lo que nos cuente su profe, siempre hay que tener en cuenta las impresiones del niño.
  • Ten paciencia. Empezar el cole es un cambio importante, es normal que esté algo más nervioso y se le note al principio algún que otro cambio de carácter.
Fuente: www.unamamanovata.com

jueves, 25 de mayo de 2017

Las vidas de Mario


 El conocimiento, la comprensión y el apoyo del entorno son esenciales para que los niños y niñas con TDAH desarrollen una vida plena.
www.lasvidasdemario.com



viernes, 19 de mayo de 2017

¿Son beneficiosos los spinners para niños con TDAH?

Repentinamente, ha surgido un juguete de moda que se llama spinner o fidget spinner. Este aparato está compuesto por un rodamiento central unido con otros rodamientos de tal manera que, cuando se hace girar, la inercia lo mantiene en movimiento más tiempo del que, en principio esperaríamos.
Su éxito es muy reciente y, en España, no he visto que haya sido relacionado con el TDAH, pero en Estados Unidos Amazon anuncia los spinners como aparatos útiles para la ansiedad, el TDAH, la concentración o el autismo. La web romper.com va más allá y afirma que la investigación muestra cómo los spinners aumentan la atención y la concentración y se pregunta qué tipo de spineers son más útiles para el TDAH, ¿los monocromo o los estampados?

¿Existe realmente investigación que indique que este tipo de aparatos son recomendables para los alumnos con TDAH? Pues si la hay, no la he encontrado. Además, siendo una moda tan reciente, sería extraño que se hubieran realizado publicaciones científicas sobre el tema ya que plantear, realizar y publicar una investigación es un proceso que dura varios meses, a veces hasta más de un año.
Algunos reportajes o noticias sobre los spinners que mencionan investigaciones acerca de sus beneficios citan estudios como el de Sarver et al. (2015) sobre la posibilidad de que la hiperactividad sea un mecanismo compensatorio, que ya fue comentado en el blog, el estudio de Artanto et al. (2015) sobre la relación entre movimiento y control cognitivo o alguno de los estudios, recientemente comentados, sobre los beneficios del ejercicio físico en el TDAH.
Lo que sucede es que en esas investigaciones no se utilizaron spinners. Lo que hicieron fue medir el movimiento corporal de los participantes con cámaras o acelerómetros o comparar a grupos que hacían deporte o actividad física regular con otros que no, pero no se les entregaba ningún dispositivo con rodamientos para manipular.
Al jugar con un spinner es el aparato el que se mueve, más que el alumno que lo utiliza. En una consulta de Live Science a Mark Rapport, uno de los autores de los estudios citados anteriormente, este afirmó que probablemente, los spinners actúen como distracción más que como ayuda a la concentración del alumnado con TDAH. Según este investigador, para utilizarlos no se requiere actividad motriz gruesa, que es la que parece incrementar la activación de las áreas cerebrales responsables de mantener la atención y, por otra parte, los spinners son una distracción visual.
En resumen, los fidget spinners pueden ser un juguete más o menos interesante, pero considerar que la investigación respalda su uso para ayudar a la concentración del alumnado con TDAH es extralimitarse, ya que los estudios que han encontrado una relación positiva entre actividad física y funcionamiento cognitivo han medido un tipo de movimiento más grueso o intenso.
Fuente: educaciontdah.wordpress.com