jueves, 22 de diciembre de 2016

Felices fiestas



Consejos para la navidad con niños con TDAH

Consejos para la Navidad con niños con TDAH




Os presentamos una serie de ideas y recomendaciones para hacer que las fiestas navideñas no se
 conviertan en una época estresante, sino en unas vacaciones para disfrutarlas de verdad:

Estructurar el tiempo

Los síntomas del TDAH no se van de vacaciones. Aunque los niños no tengan que ir al colegio siguen siendo hiperactivos. No olvidéis que durante las vacaciones, el hecho de tener el tiempo menos estructurado puede hacer que los síntomas sean más evidentes.
Planificar las actividades
Planificar y estructurar el tiempo de vacaciones le ayudará a no tener que improvisar lo que tiene que hacer.

Hacer un calendario para las vacaciones

Preparad un calendario para los días de vacaciones y ponedlo en un lugar visible. Incluir los días festivos, celebraciones familiares, visitas, excursiones y otras actividades.

Mantener la rutina

Mantened sus rutinas en todo lo posible. Es importante planear las actividades en función de las costumbres de vuestro hijo. Mantened los horarios de comidas y sueño.

Explicar qué vais a hacer

Informadle de las actividades, especialmente aquellas que sean diferentes a las habituales y le saquen de su rutina. Explicarle qué es lo que se hará, dónde, con quién y lo que durará. Especialmente de aquellas situaciones en las que le pueda resultar más complicado comportarse.
Actividades sí, pero no en exceso
No le sobrecarguéis de actividades. Un exceso de actividades puede estimularle demasiado. El cansancio y la excitación pueden empeorar los síntomas del TDAH.

Tener paciencia
Recordad que aunque esté de vacaciones, lo que le ocurre a vuestro hijo no es voluntario ni intencionado. Conviene ser comprensivos con ellos en unos días tan especiales.

Hacerle ver que los comportamientos tienen consecuencias

Dadle instrucciones breves y sencillas para que le resulte más fácil de entender. Aclaradle las consecuencias de su comportamiento, tanto del adecuado como del inadecuado.

Ayudar en los preparativos Navideños

Implicad a vuestro hijo en los preparativos de la Navidad. Fomentadle que participe en la elección de las actividades, que colabore en los adornos, envolviendo regalos, e incluso en la preparación de alguna comida sencilla.

Administrar los regalos
Abrid los regalos en algún lugar tranquilo. Todos los regalos juntos pueden ser una tentación irresistible. Ayudadle a que los abra de uno en uno. Permitid que sea el propio niño sea el encargado de repartir los regalos y que ayude a envolverlos.
No abusar de los dulces
Cuidado con los dulces navideños. El aburrimiento y la impulsividad pueden hacer que se abuse de los dulces.

No abandonar el tratamiento farmacológico

Seguid las indicaciones del médico en cuanto a la medicación, no la abandonéis por vuestra cuenta pensando que en vacaciones no es tan necesaria por no haber tantas responsabilidades pues son días con muchas distracciones, menos rutinas, menos organización y precisamente a lo mejor, la medicación se hace más necesaria.
Tiempo para descansar
Descansad. Es muy importante os toméis algún tiempo de descanso.


Antonio Pelaz Antolín - Psiquiatra infantil del Hospital Clínico San Carlos-Madrid

Navidad y TDAH: recomendaciones para los padres

¿Qué regalos comprarle al niño con TDAH?

En sentido general, la tendencia a comprar muchos regalos para los niños por la Navidad no es positiva ya que en esta época se deben priorizar otros valores más allá del consumismo, como la importancia de estar en compañía y compartir. De hecho, cuando los niños reciben muchos juguetes los valoran menos y se aburren rápidamente de ellos.
Por eso, el año pasado el Instituto de Rehabilitación Neurológica NeuroMadrid recomendó que a los niños que sufren TDAH no se les debe comprar más de tres juguetes. De esta forma los padres se cercioran de que sus hijos pueden disfrutar realmente de cada uno de los regalos, sobre todo teniendo en cuenta que a estos pequeños les resulta difícil mantenerse concentrados en una sola actividad.
Los rompecabezas y los juegos de construcción favorecen la atención y la concentración, aunque los libros de cuentos también son una excelente opción. Otras alternativas son las pinturas, las pastas para modelar y cualquier juego que estimule las habilidades manuales y fomente la creatividad. También son recomendables los juegos competitivos, como las cartas, el dominó, el parchís y las damas, ya que estos brindan la posibilidad de enseñarle al niño a cumplir las normas y esperar su turno.
Cinco consejos para manejar el TDAH durante las fiestas de Navidad

1. Estructurar el tiempo

Por desgracia, la hiperactividad y la impulsividad no se van de vacaciones. El hecho de que los niños no tengan que ir al colegio no hará que sean menos hiperactivos e incluso es probable que el aburrimiento exacerbe los síntomas. Por eso, es importante que estructures el día del niño, planificando diferentes actividades que le ayuden a mantenerse entretenido.
2. Hacer un calendario
Si soléis tener una agenda navideña muy apretada, es conveniente crear un calendario para las vacaciones y colocarlo en un lugar visible de la casa. De esta forma el niño sabrá de antemano qué actividades hay planificadas. Al levantarse, puedes explicarle qué vais a hacer ese día, con quién y cuánto durará, así el pequeño podrá formarse una idea de lo que le espera y ajustar mejor su comportamiento.

3. Mantener la rutina

Aunque la Navidad es una época de celebración y vacaciones, conviene mantener en la medida de lo posible la rutina del pequeño, sobre todo en lo que respecta al sueño y la alimentación. De esta forma el cambio será menos brusco y le costará menos regresar al colegio cuando comiencen las clases.

4. Planificar un tiempo para el descanso

La Navidad suele ser una época muy movida pero los niños con TDAH también necesitan descansar y pasar tiempo con sus padres con tranquilidad. Por eso, tampoco se recomienda recargar las jornadas de actividades que pueden terminar provocando una sobreexcitación que empeore los síntomas. Al mediodía o en la tarde podéis dedicarle unas horas a leer, preparar una receta deliciosa o ver un filme.

5. No abandonar el tratamiento farmacológico

Si el niño está bajo tratamiento farmacológico, la Navidad no es una excusa para abandonarlo. De hecho, muchos padres se ven tentados a dejar de darles el medicamento porque piensan que al no estar en el colegio, no lo necesitarán. Sin embargo, en estas fechas hay muchos cambios, menos rutinas, menos organización y más distracciones, por lo que la medicación sigue siendo necesaria.


Fuente: www.etapainfantil.com

jueves, 10 de noviembre de 2016

TDAH en la familia


            Convivir con el TDAH puede resultar complicado. El TDAH y la forma en la que se manifiesta pueden tener un impacto negativo significativo en la vida del paciente y también en la de su familia. Es frecuente que se genere un mayor nivel de estrés en el ambiente familiar entre padres e hijos e incluso entre hermanos. Comprender mejor cómo afecta el TDAH y aprender a gestionar su impacto en el hogar, ayudarán a crear un ambiente de convivencia más sano, agradable y beneficioso para todos.


Cuando los padres padecen TDAH
Según algunos estudios, las madres que padecen TDAH suelen reportar con más frecuencia depresión, ansiedad, baja autoestima y mayor nivel de estrés, así como menor capacidad para hacer frente a las exigencias propias de la familia.
Por otra parte, otros estudios, han demostrado que cuando el padre está involucrado en la educación de los hijos, la educación es más efectiva. Sin embargo, cuando el padre padece TDAH su participación en la educación aún siendo igualmente importante puede resultar más inefectiva, posiblemente por su falta de habilidad para ser consistentes.

Relación entre los padres de niños con TDAH
Como consecuencia del estrés asociado al comportamiento de los niños con TDAH los padres muchas veces se sienten insatisfechos, con baja autoestima y tienen serias dudas de su capacidad para ejercer su función. Por lo tanto, pueden aumentar los problemas matrimoniales entre los padres, observándose un número de separaciones y divorcios superior que en las familias sin niños con TDAH.

Por otro lado, los padres pueden tener menos tiempo para ellos mismos, para organizar actividades al margen del cuidado del niño, y resulta complicado que otros familiares quieran hacerse cargo del cuidado del niño.
Toda esta presión parece repercutir en la convivencia de la pareja y que en conjunto, el estrés soportado por los padres conduzcan a un mayor riesgo de padecer trastornos psiquiátricos, como la depresión o el abuso de alcohol, entre otros.

Hermanos no TDAH
Los hermanos del niño con TDAH sienten con frecuencia tristeza, preocupación o manifiestan nerviosismo, en parte porque la dinámica familiar puede estar dirigida por la situación del hermano con TDAH, o porque en ocasiones se espera de ellos que le cuiden, y en otras, porque el comportamiento del niño con TDAH puede ser agresivo o caprichoso, lo que hace que la relación sea complicada.

Entre los problemas que surgen entre hermanos destacamos los siguientes:

Envidia
El niño con TDAH tiene envidia de las oportunidades y los éxitos en el colegio conseguidos por sus hermanos. De igual manera, los hermanos pueden tener envidia de la menor disciplina que se le impone al niño con TDAH y de la atención adicional que le prestan los padres.

Resentimiento
Los hermanos pueden estar resentidos porque al niño con TDAH se le trata de forma diferente y porque sus padres tienen poco tiempo para ellos. De igual manera, el niño con TDAH puede estar resentido con sus hermanos porque, a la inversa de lo que hemos explicado antes, a sus hermanos les permiten hacer cosas que ellos no pueden hacer.

Baja autoestima
El niño con TDAH puede tener una baja autoestima, sobre todo en comparación con sus hermanos/as. También los hermanos pueden tener la autoestima baja si experimentan el estigma asociado a la enfermedad de su hermano.

Ira
Las diferencias, ya sean reales o percibidas por el niño con TDAH en comparación con sus hermanos/as, pueden provocar ataques de ira que a veces son muy perturbadores. También el comportamiento del niño con TDAH puede llevar a enfrentamientos con sus hermanos.

Intento de llamar la atención

Los hermanos ven la atención que se presta al niño con TDAH, por lo que pueden imitar sus comportamientos para obtener tiempo y atención de sus padres.

*www.tdahytu.es

Nueve estrategias que NO funcionan en los niños con TDAH

El Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) afecta a la capacidad de una persona de concentrarse en su trabajo o en un proyecto y conseguir llevarlo a cabo. En una persona con TDAH la atención tiende a dividirse, haciendo que esas personas tengan la sensación de estar sólo “mareando la perdiz”.
Algunas de estas ideas no sólo son ineficaces; pueden, además, exacerbar los síntomas o impedir los avances.
Seas padre, madre, familiar o profesor de un niño con TDAH, aquí puedes ver lo que no funciona –y algunos consejos que sí lo hacen.





Estrategia inútil Nº 1: Atribuir el TDAH a falta de motivación
Existe la creencia de que los niños con TDAH son perezosos o no quieren esforzarse; nos lo dice el Dr. Mark Bertin, Pediatra Especialista en Desarrollo Conductual y autor de “The Family ADHD Solution”. “Hay un mensaje sutil –o no tan sutil– de que, si se esforzasen más, o simplemente se organizasen, todo iría bien”.
Sin embargo, el TDAH “no tiene más relación con la voluntad que un trastorno de aprendizaje, una discapacidad física o incluso el asma o la diabetes.” El TDAH afecta a las funciones ejecutivas, lo que hace difícil controlar los impulsos, organizarse, prestar atención, planificar y gestionar el tiempo.
De hecho, muchos niños con TDAH se esfuerzan más que sus compañeros. “Seguramente, tanto los niños con TDAH como sus padres terminan agotados por el esfuerzo casi constante que realizan para contrarrestarlo”
Estrategia inútil Nº 2: Evitar el término TDAH
Algunos padres temen que al usar el término TDAH pueden, de algún modo, hacer daño o estigmatizar a sus hijos, según Roberto Olivardia,  psicólogo que trata el TDAH y monitor clínico en el Departamento de Psiquiatría de la Harvard Medical School. “Más bien al contrario, si tú no le explicas qué es el TDAH, otra persona lo hará”, dijo. Y, por desgracia, circulan muchos mitos sobre el TDAH que pueden hacerle daño.
Estrategia inútil Nº 3: Reducir tus expectativas
Los niños con TDAH no están condenados o predestinados a fracasar. Como dice Olivardia: “¿Qué hubiera pasado si la madre de Michael Phelps hubiera bajado sus expectativas sobre lo que su hijo podría lograr? ¿O si los padres de Thomas Edison hubieran seguido el consejo de sus maestros de que era “demasiado tonto para estudiar”?” Los niños con TDAH pueden triunfar en sus estudios y en su trabajo. “La clave está en aplicar reflexión y estrategia, recibir el tratamiento y el apoyo adecuados, y orientarse hacia aquello que les apasiona.”
Estrategia inútil Nº 4: Esperar que los niños se las arreglen solos
Los niños con TDAH lo pasan mal cuando tienen que tomar decisiones o planificar. Así que es inútil esperar que un niño sea capaz de resolverlo solo, según el Dr. Bertin. Es importante para los niños –también para los adolescentes –y sus padres trabajar juntos. Por ejemplo, las terapias que no incluyen a los padres pueden hacer más lento el progreso. “Los padres no provocan el TDAH ni tienen la culpa si su hijo se porta mal; sin embargo, son la fuerza motriz para el cambio”.
Estrategia inútil Nº 5: Castigar sin recreo o sin salir
A veces, los padres y los maestros castigan a los niños con TDAH sin recreo o sin salir. Esto no es una buena idea. Cuando un niño es hiperactivo o se comporta mal, correr al aire libre en realidad ayuda, según dice Olivardia. La investigación ha determinado que, cuando los niños con TDAH pasan tiempo en entornos naturales, están más tranquilos, les es más fácil concentrarse y siguen las instrucciones.
Estrategia inútil Nº 6: Confiar en la medicación como una panacea
La medicación es muy eficaz para tratar el TDAH. Pero no siempre. “El organismo de algunas personas no la tolera; otras no quieren tomarla”, dice el Dr. Bertin. Diagnósticos comórbidos –comunes en el TDAH– como trastornos de ansiedad o dificultades de aprendizaje, no responden a la medicación. Esta tampoco resuelve los problemas relacionados con las funciones ejecutivas. “Sólo un enfoque integral y multidisciplinar puede afrontar todos los efectos de este trastorno tan complejo”.
Estrategia inútil Nº 7: Creer todo lo que se lee (o se oye)
Los mitos sobre el TDAH abundan. Y pueden ser perjudiciales. Por ejemplo, el mito de que el TDAH es culpa de los padres puede disuadir a éstos de buscar tratamiento, dice el Dr. Bertin. “Rehuyen el tratamiento porque temen ser juzgados por ‘dar medicación’ a sus hijos –aunque nadie dice que las familias ‘dan medicación’ a sus hijos cuando tratan con antibióticos una infección; hasta la elección de las palabras importa”.
Estrategia inútil Nº 8: Decir al niño que deje de moverse
En realidad, el movimiento ayuda a los niños con TDAH a prestar atención, en opinión de Olivardia. Puede que tu niño, por ejemplo, masque chicle o balancee su pierna. “De lo que se trata es de encontrar un  movimiento que no moleste a los demás, no de eliminar todos los movimientos”. Olivardia menciona el libro “Fidget to Focus”, que trata de la ciencia del movimiento.
Estrategia inútil Nº 9: Ignorar tus propias necesidades
El TDAH no afecta sólo a la persona diagnosticada, sino a toda la familia, nos dice el Dr. Bertin. “Los padres de niños con TDAH sufren mayores niveles de estrés, ansiedad, depresión, conflictos conyugales, divorcio e inseguridad sobre su habilidad como padres”. Cuida de ti mismo y busca ayuda profesional cuando lo necesites. “Tenemos que cuidarnos a nosotros mismos para ser capaces de perseverar en los planes de conducta, ser flexibles en la toma de decisiones, y mantenernos lo más lúcidos y tranquilos posible a lo largo del día.”

Margarita Tartakovsky es Editora Asociada de pc216

martes, 25 de octubre de 2016

Vídeo para entender a los niños con TDAH

https://www.facebook.com/LaBioguia/videos/1228606730522073/





No soy tonto, ni vago, ni malo…Aunque no lo ves, mi cerebro tiene TDAH.

Todos aquellos que tenemos contacto con niños, tengan problemas o no, sabemos que ante determinadas circunstancias o situaciones, son especialistas en conseguir que nuestros nervios afloren en algunos momentos. Es completamente normal. Deja de ser normal cuando esos momentos pasan de ser “algunos” a ser casi “continuos”, ésta es línea que separa lo que es normal de lo que no lo es, la frecuencia y la intensidad de los problemas.
Deberíamos ser capaces de concienciarnos de que son los  COMPORTAMIENTOS del Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) y  no los niños los que consiguen hacernos estallar. La comprensión e interiorización de esta afirmación, que en principio puede parecer irrelevante, es lo que marca la diferencia entre poder ayudar al niño a superar sus dificultades o a mantenerlas e incluso crearle otras como la indefensión aprendida, la ansiedad, la depresión, la baja autoestima. Y esto es así, porque estos comportamientos son la manifestación externa de un problema interno localizado en el cerebro.


Pensemos; ¿realmente disfrutan enfadando o haciendo daño a quienes les rodean?  Aunque en ocasiones pueda parecer que sí, la realidad es bien distinta. Hagamos el esfuerzo de meternos en la piel de una personita con TDAH, solo durante unas horas.
La cantidad de mensajes negativos que reciben a lo largo del día resulta increíble y difícilmente soportable para la gran mayoría de nosotros.
  • Antes de salir  de casa, para ir al colegio: “siempre llegamos tarde por tu culpa”, “¿todavía estás sin vestir? ¿no te da vergüenza? Tu hermano ya está listo, ¿pero no ves que te has puesto el suéter al revés?…” Aunque directamente no se lo digamos, ¿qué mensajes recibe?: SOY LENTO, SOY PEOR QUE MI HERMANO, SOY TONTO.
  • En el colegio, antes de entrar a clase: “¿es que siempre tienes que estar empujando, no ves que le has hecho daño?”: SOY MALO.
  • Ya en clase: piden los deberes y no están en su mochila porque olvidó guardarlos después de tres larguísimas horas sentado en casa haciéndolos. Seguramente en esos momentos desearía desaparecer porque sabe lo que le espera, no es la primera vez que le pasa, y no le van a creer. “Y  hoy, ¿qué excusa tienes? ¿seguro que la peonza no se te ha olvidado, verdad?, castigado sin recreo y dame tu agenda…” Y lo peor de todo…, en público.  Reparten el examen corregido, ese que había preparado con mamá y que se sabía tan bien, un 3.75, y también en público. A estas alturas, ya no solo él, sus compañeros también lo saben: ES MENTIROSO, VAGO, TORPE…
  • En el recreo (si no está castigado): “Tú no juegas que nos ganan por tu culpa”,” Tú no, que nunca pasas la pelota”, “Tú vete, que eres un pegón”: SOY PATOSO, SOY MAL COMPAÑERO, SOY MALO, SOY…
Son solo las once de la mañana…y aún queda un largo día por delante. ¿Cómo nos sentiríamos? Destrozados y por los suelos.
Para poder ayudarles, debemos comprender y para poder comprender debemos saber y entender que todos estos comportamientos son la manifestación externa de una alteración en el funcionamiento cerebral.
En la última década, numerosos estudios han demostrado que hay diversas áreas implicadas en el TDAH. Las más afectadas, a grandes rasgos, son:
  • Córtex Prefrontal, dividido en tres áreas, dorsolateral, orbital y medial. Encargado del Sistema Ejecutivo: cómo planificar una acción, iniciarla, controlar si se está haciendo bien o mal, darse cuenta de ello y corregir los errores, ver si se está siguiendo el plan, evitar distracciones, poder ser flexible si las circunstancias cambian y ser capaz de acabar la acción. Los niños con TDAH tienen un córtex prefrontal más pequeño y que funciona a un ritmo menor.
  • Ganglios Basales. Conjunto de estructuras formada por unos núcleos interconectados a través de un circuito cerebral. En general, intervienen en varias funciones como el control motor, emocional y funciones del Sistema Ejecutivo. Contribuyen a desconectar las respuestas automáticas posibilitando que el córtex prefrontal delibere con más detenimiento, y que se coordine  o filtre la información que llega de otras regiones del cerebro.
  • Cíngulo Anterior. Es una estructura implicada en la capacidad de gestionar los conflictos e integrar los procesos inhibidores que necesitamos para regular nuestra conducta.
Por otro lado, se ha observado una insuficiente producción de dos neurotransmisores (sustancias químicas cuyo objetivo es producir una correcta comunicación entre las neuronas) como son:
  • Dopamina. Nos ayuda a mantenernos preparados para actuar, sin que nuestros pensamientos o el mundo exterior nos distraiga. Se encarga de inhibir o modular la actividad neuronal que interviene en la actividad motora, la motivación y la recompensa, el humor, la atención, y el aprendizaje.
  • Noradrenalina. Nos mantiene alerta y atentos. Se encarga de crear un terreno favorable para la atención, aprendizaje, sociabilidad y sensibilidad frente a las señales emocionales.
Ahora que sabemos que hay anomalías, tanto a nivel estructural como a nivel bioquímico,  podemos entender un poco mejor el por qué de los comportamientos y la variabilidad de éstos en el tiempo, de las personas con TDAH.
Un niño con miopía, ¿no ve bien porque no quiere?, ¿lo hace para llevar gafas?, ¿le da igual si le llaman miope, cegato o gafotas?. Un niño con TDAH ¿olvida los deberes porque quiere?, ¿lo hace para que le pongan notas negativas en la agenda?, ¿le da igual si le llaman tonto, vago o malo?
Sabemos que la miopía es una alteración del ojo que impide enfocar correctamente objetos lejanos. Y como sabemos que esto es así y que no es algo voluntario no culpabilizamos a la persona por ello.
Ahora ya sabemos que el TDAH es una alteración del cerebro que impide, entre otras muchas cosas, enfocar correctamente la atención y mantenerla en aquello que se debe inhibiendo los distractores. Y como sabemos que esto es así y que no es algo voluntario, la próxima vez, pensemos, tal vez “sus gafas” no estén bien reguladas o quizás, demasiado empañadas.
En la mayoría de las ocasiones, no es que no sepan lo que hacen, sino que no hacen lo que saben. Comprendámosles y enseñémosles a autorregularse  para que puedan ser los verdaderos dueños de sus comportamientos y de sus vidas y hagan en cada momento lo que saben que deben hacer.
Paqui Moreno, psicóloga y terapeuta en Red Cenit.